Los eclipses solares (anulares, parciales o totales) son eventos astronómicos únicos que ofrecen la oportunidad de vivir una experiencia inolvidable. Sin embargo, la mala observación de un eclipse puede provocar daños visuales irreparables. Para llevarte un buen recuerdo del momento, sin poner en riesgo tu salud, es recomendable seguir unas medidas de seguridad.
Los riesgos de mirar al Sol
Cuando la luz incide en el ojo humano atraviesa un sistema de lentes naturales (córnea y cristalino) que actúan como una lupa formando una imagen en la parte trasera del ojo, la retina. Si la luz que llega es muy intensa (como la del Sol) la proyección puede provocar una quemadura llamada retinopatía solar. El primer síntoma de este daño fotoquímico irreversible es la aparición de un punto ciego en el campo visual que no desaparece con el tiempo. Posteriormente puede desencadenar en otras complicaciones como metamorfopsias (las líneas rectas se perciben curvadas) o discromatopsias (incapacidad de distinguir algunos colores).
El gran problema es que, mientras se produce la quemadura (ocurre en pocos segundos), no sentimos dolor. Por este motivo nunca hay que mirar al Sol de forma directa.
Durante un eclipse solar la Tierra, la Luna y el Sol se alinean de tal modo que la Luna proyecta su sombra sobre la Tierra, bloqueando la luz proveniente del Sol. Durante el momento de alineamiento (parcialidad del eclipse), tendremos la sensación de que de disminuye el brillo del Sol, ya que el cielo se va a oscurecer, sin embargo, la luz sigue llegando de las zonas internas de la atmósfera solar y, por lo tanto, sigue siendo dañina.
Incluso si el día del eclipse el cielo está nublado o el Sol se encuentra bajo en el horizonte hay riesgo de quemaduras oculares.
Siempre que se vea un poquito de luz del Sol hay que observarlo con la protección adecuada.
Métodos caseros
Nunca hay que mirar un eclipse con objetos que históricamente se han usado para tal fin como radiografías, gafas comunes de sol, vidrios ahumados, películas fotográficas veladas o filtros polarizados. Las gafas anaglifos, utilizadas en el cine para ver películas 3D, tampoco deben usarse. Todos estos elementos provocan daños visuales irreversibles.
El único método casero para poder ver un eclipse con seguridad son las gafas de soldadura homologadas con protección entre 12 y 14.
Gafas especiales para la observación de Eclipses
Son gafas creadas específicamente para poder observar eclipses solares sin riesgos para la salud. Su parte central está formada por un filtro hecho con un polímero negro que absorbe y bloquea gran parte de la luz incidente en el rango ultravioleta, infrarrojo y visible, evitando quemaduras en la retina.
Para garantizar que las gafas sean seguras deben llevar inscrito el certificado de homologación de la Organización Internacional de Normalización ISO 12312-2 (comprueba que todos los números coinciden, el certificado ISO 12312-1 es para gafas de sol normales no aptas durante un eclipse). La homologación ISO 12312-2 así como las instrucciones de uso deben aparecer explícitamente escritas, generalmente en el interior de la patilla de cartón.
Aunque la observación del Sol con gafas de eclipse es totalmente segura, hay que tener ciertas precauciones para evitar daños oculares.
Es imprescindible comprobar que el filtro esté bien pegado a la montura y que se encuentre en perfectas condiciones. Cualquier raspón, rendija, arañazo o agujerito dejaría pasar la luz al ojo provocando quemaduras.
Hay que prestar atención al momento en que nos quitamos las gafas. La falta de costumbre puede llevar a quitárnoslas cuando aún tenemos la vista fija en el Sol. Lo más seguro es quitárselas con los ojos cerrados o mirando deliberadamente hacia el suelo.
Las propias instrucciones de uso recomiendan no utilizar las gafas durante más de 3 minutos seguidos. Lo aconsejable es descansar la vista unos 30 segundos sin mirar al Sol entre cada periodo de observación.
Las gafas para eclipse se pueden comprar en tiendas especializadas como planetarios, asociaciones astronómicas o centros científicos. Ten en cuenta que las gafas no caducan, por mucho que lo indique el fabricante. Si compras unas ahora podrás usarlas sin problemas en los próximos años, únicamente manteniéndolas en un lugar protegido sin que se doblen ni degraden.

Métodos indirectos de observación
Una alternativa a la visión directa del eclipse consiste en simular una cámara oscura que genere un efecto estenopeico. Este método consiste en hacer pasar la luz del Sol por un orificio muy pequeño proyectando la imagen invertida del eclipse sobre una superficie plana.
Hay muchos elementos caseros con los que se puede reproducir este efecto como un tubo de cartón, un espejo o incluso una espumadera.
Este procedimiento es especialmente recomendable para ver eclipses con niñas y niños pequeños. El uso de gafas de eclipse siempre entraña el riesgo de que el menor se las quite por curiosidad o por despiste, dañándose la vista. Con el método indirecto el riesgo se elimina totalmente y, además, permite que varias personas vean la misma proyección a la vez. También es una buena actividad didáctica ya que previamente hay que construir la cámara oscura casera.
Teléfonos móviles, cámaras fotográficas, telescopios y prismáticos
Es posible fotografiar la parcialidad del eclipse con teléfonos móviles o cámaras fotográficas, pero también en este caso hay que seguir unas medidas de seguridad.
Las cámaras tienen un sistema de lentes que amplifican la luz recibida provocando quemaduras intensas en el ojo si se mira a través de ellas. Además, la exposición prolongada al Sol puede sobre calentar la cámara causando daños electrónicos.
Para fotografiar el Sol hay que colocar delante de la cámara una lámina con filtro astrosolar de alta densidad óptica que reduce su intensidad. Es importarte asegurarse de que el filtro cubre totalmente el dispositivo y que está bien sujeto a los laterales para evitar que se caiga. Además, es recomendable usar gafas de eclipse para evitar riesgos mientras apuntamos y enfocamos.
Para observar de forma directa con un telescopio o unos prismáticos hay que seguir los mismos consejos y situar, siempre entre el Sol y el dispositivo, un filtro astrosolar.
Observación durante la totalidad del eclipse
Para terminar conviene aclarar que lo explicado hasta ahora es aplicable a la parcialidad del eclipse, es decir, cuando recibimos luz de la atmósfera profunda del Sol.
El único momento en el que es totalmente seguro mirar al Sol, sin medidas adicionales como gafas especiales o filtros, es durante la totalidad del eclipse, siempre y cuando tu ubicación coincida con el centro de la sombra de la Luna. Durante esos breves minutos, la Luna bloquea totalmente la emisión del Sol y nos llega únicamente la luz de la región más externa, cuya intensidad es tan baja que no causa quemaduras en la retina.
Por supuesto hay que asegurarse de que el eclipse está en su totalidad y no adelantarse al momento en que se produce. Para comprobar la duración exacta de la totalidad en tu ubicación, la Comisión Nacional del Eclipse recomienda consultar la aplicación Eclipse 2.0, que informa de las condiciones del eclipse en cualquier localidad del mundo (altura del Sol, hora de inicio y final, duración, totalidad, etcétera).
Ahora ya sabes cómo observar un eclipse de Sol con total seguridad. Toma siempre precauciones y disfruta de uno de los mayores espectáculos que nos ofrece la naturaleza y que merece la pena ver al menos una vez en la vida.
Autora: Dra. Alba Fernández Martín