Un eclipse solar ocurre cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol, proyectando su sombra sobre nuestro planeta. Cuando el alineamiento es perfecto, la Luna cubre completamente el disco solar y se produce un eclipse solar total.
Durante este breve intervalo, la luz ambiental disminuye de forma notable, la naturaleza se inquieta, y la corona solar se hace visible, una de las regiones más fascinantes del Sol.
Porque, aunque la Luna pasa cada mes entre la Tierra y el Sol (fase de Luna nueva), casi nunca están perfectamente alineados. La órbita de la Luna está inclinada unos 5° respecto a la órbita de la Tierra alrededor del Sol, así que normalmente la Luna pasa un poco “por encima” o “por debajo” del Sol visto desde la Tierra.
Solo cuando coincide la Luna nueva y esa alineación casi perfecta se produce un eclipse solar. Y además, la franja donde se ve como total es muy estrecha, por eso en un lugar concreto son aún más raros.
Además, a veces, el eclipse no es total sino anular, porque la Luna y el Sol no siempre están a la misma distancia de la Tierra. Cuando La Luna está un poco más lejos, se ve ligeramente más pequeña y no llega a cubrir por completo el Sol. Entonces queda un “anillo” brillante alrededor: el llamado anillo de fuego.
El 12 de agosto de 2026 tendrá lugar un eclipse solar total visible desde amplias zonas del norte de la península ibérica, incluida La Rioja. Será el primer eclipse solar total visible desde España en más de cien años.
El 2 de agosto de 2027, el segundo eclipse total será visible en el sur de España, principalmente en la zona del estrecho de Gibraltar, Ceuta y Melilla. Finalmente, el 26 de enero de 2028, el tercer eclipse, en este caso anular, atravesará la península ibérica desde el golfo de Cádiz hasta el cabo de Creus.
El trío de eclipses solares representan una oportunidad excepcional para comprender conceptos fundamentales como el movimiento de los astros, la geometría de las órbitas, la escala del sistema solar y la naturaleza de la luz. Permiten apreciar la interacción entre el Sol, la Luna y la Tierra, y cómo pequeños cambios en la alineación producen fenómenos espectaculares y medibles. Son, en definitiva, una lección de mecánica celeste visible a simple vista.
Además, constituyen una puerta de entrada privilegiada a la astronomía y al pensamiento científico para públicos muy diversos, desde familias hasta centros educativos. Un eclipse invita a formular preguntas, a anticipar lo que va a ocurrir, a medir, comparar y analizar datos. También ofrece la posibilidad de trabajar de forma interdisciplinar, conectando ciencia, historia, cultura y tecnología. Por todo ello, el trío de eclipses se convierte no solo en un acontecimiento astronómico, sino en una experiencia educativa y social de gran impacto.
La observación directa del Sol sin protección adecuada puede causar daños graves en la visión. Por ello, es fundamental utilizar gafas homologadas con certificación ISO 12312-2 o sistemas de observación indirecta.
Las actividades del proyecto FÉNIX se desarrollarán siguiendo estrictamente las recomendaciones de seguridad y la normativa vigente, garantizando una experiencia segura y responsable.