Ciencia a través de un eclipse: la oscuridad que nos ilumina

Más allá del sobrecogimiento que los eclipses solares han provocado a lo largo de la historia, estos fenómenos astronómicos han sido laboratorios experimentales que han llevado a la humanidad a confirmar teorías fundamentales y realizar nuevos descubrimientos. En este artículo exploraremos cuatro escenarios para los que los eclipses han desempeñado o siguen desempeñando un papel fundamental.

La confirmación de la teoría de la relatividad general

En 1915, Albert Einstein publicó una de las teorías que más impacto han tenido en la comprensión humana del universo: la teoría general de la relatividad. Entre las ideas que llevaron a Einstein a dicha teoría se encuentra el principio de equivalencia que, a grandes rasgos, nos dice que, si una persona está encerrada en un ascensor completamente aislado del exterior, al sentir la presión habitual sobre las plantas de los pies, es incapaz de saber si el ascensor está parado y lo que nota es su peso o si está en el espacio, en una región completamente ausente de gravedad, pero el ascensor se acelera a 9.8 m/s^2 (la aceleración de la gravedad). Esta idea que, aparentemente nos puede parecer intuitiva, tiene unas profundas consecuencias: si emito un pulso de luz en un ascensor acelerado, veré que la trayectoria del pulso se curva (realmente soy yo que voy acelerado). Esta conclusión llevó a Einstein a postular que la luz, aunque no tiene masa, se ve afectada por la gravedad, lo que implica que el espacio-tiempo está curvado por la presencia de masa. Esta idea, derivada del principio de equivalencia, fue uno de los pilares fundamentales de la teoría general de la relatividad, publicada en 1915.
Para comprobar esta predicción, se necesitaba observar cómo la luz se comportaba cerca de un cuerpo masivo como el Sol. Sin embargo, la propia luminosidad solar impedía ver las estrellas cercanas. Se necesitaba poder observar las inmediaciones del Sol sin su luz.
La solución llegó con el eclipse solar total del 29 de mayo de 1919, cuando la Luna bloqueó la luz del Sol y permitió observar la posición aparente de estrellas cuyas posiciones exactas se conocían. Las mediciones realizadas por Arthur Eddington y su equipo confirmaron que la luz se curvaba exactamente como Einstein había predicho al pasar sus rayos cerca del Sol: 1.74 segundos de arco, validando de esta manera la teoría de la relatividad general y mostrando que en el universo la gravedad es una manifestación de la geometría del espacio-tiempo.

Descubrimiento del Helio

Lo que observamos del Sol es, en su mayoría, luz que se emite desde una capa llamada fotosfera, que se encuentra a unos 5 700 ºC. La luz emitida en esta región oculta en el visible la luz emitida en otras capas como pueden ser la cronosfera o la corona. Para poder observar estas capas más externas y más calientes, se necesita ocultar la fotosfera, ya sea, artificialmente mediante instrumentos como el cronógrafo o de manera natural mediante un eclipse solar.
Fue en 1868 cuando Pierre Jules César Janssen, observando un eclipse mediante un espectroscopio (instrumento que permite analizar la intensidad de la luz para cada longitud de onda) cuando pudo observar la composición de la cronosfera y descubrió una intensidad inesperada a la longitud de onda de 587.49 nm. Ya se sabía que los picos de intensidad en los espectroscopios dependen de la composición del objeto del que proviene la luz. Poco después, Joseph Norman Lockyer, llegó a la conclusión de que se trataba de un elemento desconocido al que llamó Helio y es el primer elemento químico descubierto fuera de la Tierra.
Pero los eclipses no sólo brindan la oportunidad de estudiar los elementos de las capas más externas del Sol, sino que también permiten estudiar las llamaradas solares, que incluyen protuberancias en la superficie del sol, eyecciones de masa y arcos magnéticos. Gracias a estos estudios podemos comprender mejor la actividad solar y su impacto en la Tierra, ya que algunas de estas llamaradas pueden alterar la magnetosfera terrestre, afectar las telecomunicaciones, los sistemas GPS e incluso provocar tormentas geomagnéticas que dañan satélites y redes eléctricas.

Imagen, combinada a partir de múltiples exposiciones, muestra la «totalidad» durante el eclipse solar total del 2 de julio de 2019, el momento en que la luna pasa directamente por delante del sol desde la perspectiva de la tierra, permitiendo ver la corona solar. El procesamiento de esta imagen resalta los intrincados detalles de la  corona, cuyas estructuras están moldeadas por el campo magnético del sol. También se pueden apreciar algunos detalles de la superficie lunar. La imagen fue creada por el equipo ESA-CESAR que observó el eclipse desde el observatorio La Silla de la ESO en Chile, Sudamérica. Licencia: CC BY-SA 3.0 IGO o ESA Standard Licence

Eclipses lejanos

Los eclipses no son exclusivos del Sol y la Luna. En el universo, la ocultación parcial o total de un objeto por otro es un fenómeno común que sigue siendo una herramienta fundamental para la astrofísica moderna que los utiliza para estudiar estrellas, planetas y estructuras invisibles que revelan secretos sobre la formación y evolución del universo.

Exoplanetas

El método más exitoso para detectar exoplanetas es el método de tránsito, que consiste en medir la disminución del brillo de una estrella cuando un planeta pasa frente a ella, produciendo un eclipse parcial. Este método no solo confirma la existencia del planeta, sino que permite calcular su radio, período orbital e incluso analizar su atmósfera mediante espectroscopía durante el tránsito.
Misiones como Kepler, TESS y el James Webb Space Telescope han descubierto miles de exoplanetas, algunos en “zonas habitables” que podrían albergar vida.

Sistemas binarios

Un sistema binario está formado por dos estrellas que orbitan alrededor una de la otra. Cuando, desde nuestra perspectiva, una estrella pasa por delante de la otra, se produce un eclipse estelar que genera variaciones periódicas en el brillo del sistema, registradas en las llamadas curvas de luz (espctros).
Estos eclipses permiten medir con gran precisión masas, radios y temperaturas estelares, así como estudiar fenómenos como la transferencia de masa entre estrellas y la evolución hacia supernovas. Misiones como TESS y Gaia han multiplicado el número de sistemas binarios eclipsantes conocidos, proporcionando datos esenciales para probar modelos de estructura estelar.

Lentes gravitatorias

Al igual que el equipo de Eddington y, usando los mismos principios que ellos, los cosmólogos actuales aprovechan la curvatura de la luz en una especie de “eclipses a gran escala” para explorar el universo. Cuando una galaxia o un cúmulo masivo de galaxias se interpone entre nosotros y una fuente lejana, actúa como una lente gravitatoria, magnificando y distorsionando la luz de objetos situados detrás. Este fenómeno permite estudiar la distribución de materia oscura, cartografiar la masa en el universo y observar galaxias del cosmos primitivo.

Autor: Dr. Guillermo Torralba Elipe